México (1963-73)
En 1963 la familia Hlito parte a México, donde residirán por una década. Hlito trabaja como diseñador de la editorial de la Universidad Autónoma de México. Pinta con óleo primero y luego introduce el acrílico. Realiza infinidad de bocetos sobre papel, creando un repertorio del cual se nutre hasta sus últimas obras.
Los ritmos lineales sobre el plano se convierten en figuras, abiertas o cerradas, que no remiten a objetos conocidos sino que surgen de la propia interacción plástica. La inspiración, aseveró el artista, fue el “cubismo analítico” (1910-11) y la desintegración de la figura. El fondo vibra con la superposición de transparencias. De estos ritmos surgen estructuras, y de ellas, dos temas que irán mutando a lo largo de su producción: las efigies y los simulacros.